Hace unos días estuve en el parque del Templo de Debot,era un día gris pero el sol no se escondía y aprobeche para echarle a él y a las bandadas de pájaros un par de fotos.
Mis sobrinos se disfrazaron para las fiestas y me pareció un buen momento para retratarlos, además excepto el pequeño que no parecía querer fotos al principio, se divirtieron mucho.
El viernes pasado, después de la universidad, di un paseo, y esto fue lo que encontré, paisajes y luces que me parecieron mágicos, y que en aquel momento hacían pensar que uno se encontraba en un bosque con un toque mágico.